Los músculos tienen una gran capacidad de adaptación,
modificando más que ningún otro órgano, tanto su contenido como su forma. De
una atrofia severa puede volver a reforzarse en poco tiempo gracias al
entrenamiento, al igual que con el desuso donde se atrofia, conduciendo al músculo
a una disminución de tamaño, fuerza e incluso a una reducción de la cantidad de
orgánulos celulares. Si se inmoviliza en posición de acortamiento, al cabo de
poco tiempo se adapta a su nueva longitud requiriendo entrenamiento a base de
estiramientos para volver a su longitud original, incluso si se deja estirado
un tiempo, puede dar inestabilidad articular por la hiperlaxitud adoptada.
El músculo, debido a su alto consumo de energía, requiere
una buena irrigación sanguínea que le aporte nutrientes y permita eliminar
desechos; esta característica, junto al pigmento de las células musculares, le
dan al músculo una apariencia rojiza en el ser vivo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario